La saludable presencia de la contradicción

No cabe duda que la contradicción tiene mala prensa. La mayoría de los jueces de la verdad de nuestro tiempo la utilizan como una evidencia fulminante para descalificar al rival político, ideológico o el simple enemigo personal que no encaja con sus gustos o afectos, como un arma de destrucción masiva que elimina de tajo cualquier argumento de la otra persona por no ceñirse al corsé de inmovilismo que ellos predican.

No sufro, no me atormenta pensar y aceptar que durante toda mi vida he entrado en abierta contradicción conmigo en principio, y con lo que me rodea. Me aterra pensar que mi juicio es tan certero, mi razón es tan infalible y mi inteligencia tan preclara como para que no pueda dudar de lo que dije ayer, o de lo que defendía hace 10 años.

Como decía la canción de Fangoria “aún puedo arriesgar un paso atrás” (premio para quien diga de qué canción estoy hablando) y estoy dispuesto a contradecirme aún más. Les haré una confesión vergonzante: en ocasiones creí en la gente, en sus palabras y sus promesas; y lo que es peor: en ocasiones creí en mí.

Durante mucho tiempo he terminado mis entradas con un párrafo irónico o con un sarcasmo marca de la casa. Hoy entrando en total contradicción con lo que he sido, voy a terminar diciéndoles que me gustan las personas que dudan y se contradicen, y que yo estoy orgulloso de hacerlo muy a menudo.

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7 comentarios sobre “La saludable presencia de la contradicción

  1. a mí m asustan, m dan miedo verdadero las q no dudan d sí mismas ni s contradicen, pq es imposible… es gente q cree ser más fuerte de lo q es, y para demostrarlo y demostrárselo, son tan rígidas que parece q están paralizadas…

  2. Seguiremos equivocándonos y viviendo, no? Me sorprende la gente tan “segura” de sí misma y hasta cierto punto las envidio. Qué se sentirá!?

  3. Me encanta este post…., qué coincidencia…, el mío también habla de contradicciones.

    Y sí…, quien “esté libre de pecado que tire la primera piedra”.

    Un saludo

  4. Yo no tengo envidia de las personas seguras, tengo envidia de los locos, tienen su propio mundo, son lo que quieren ser en sus mentes, nada de convencionalismos sociales ni en porquerías hipócritas…
    Lo dice Bunbury en su canción El Hombre Delgado Eue No Flaqueará Jamás, “Lucharé contra todos los que digan lo mismo que yo y no me contradigan”…
    Buen Blog.

  5. ¡Qué grande Enrique! Sin tener envidia del loco -se supone que no es consciente de vivir al margen del resto- creo que vive más cerca de la felicidad que muchos cuerdos pues la inconsciencia es requisito imprescindible para ser feliz. Un saludo.

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