El cruasán y el café

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Hay un millón de cosas que no se dicen nunca. Un millón, o dos millones, es un número indefinido pero inabarcablemente grande. La mayoría no tienen la menor importancia. Otras tienen tremenda importancia pero son en última instancia irrelevantes. Otras, las menos, tienen importancia y son relevantes, pero se quedan sin decir y conducen a los abismos más oscuros de la infelicidad. Pongamos ejemplos. En los ejemplos está la virtud. En los ejemplos, en el justo medio, la virtud abunda.

Una de esas cosas que no se dicen pero que tampoco tienen mayor importancia podría ser, por ejemplo, esa compañera de trabajo a la que siempre se le transparenta el sujetador. No se lo dices porque no sería apropiado. Podría parecer que empleas tus horas en mirarle las tetas, lo cual está generalmente mal considerado en el mundo occidental. Si tu compañera fuera balinesa podrías comentárselo sin temor a ofender sensibilidades, pero las probabilidades de que sea así son de una contra seis mil millones. Total, que tu compañera sigue viniendo con el sujetador de rayas azul marino que es, por otra parte, tan mono.

Un ejemplo de algo que tiene importancia pero es irrelevante decir o no podría ser el amor no correspondido que nunca confesaste. En realidad parecía muy dramático, una de esas cosas super intensas que se viven muchísimo, y era mejor sin decirlo. Si lo hubieras dicho tampoco habría pasado nada: un par de momentos incómodos, evitaríais quedaros solos, de vez en cuando una mirada furtiva te haría preguntarte si él está paranoico o cambiando de opinión. Pero en última instancia habría pasado lo mismo que pasó realmente: os fuisteis distanciando, y, aunque nunca os peleásteis, no queda ni rastro del aprecio que existió alguna vez. De cuando en cuando un ramalazo rápido que viene a la memoria te causa más tedio que nostalgia. No era para tanto, luego.

Y esto hila con las cosas importantes que se tienen que decir. Porque quizá él te quería. Quizá las miradas furtivas no eran imaginaciones tuyas, quizá estaba deseando poder hablar contigo cada día y preguntarte que tal te ha ido el dia, y cogerte de la mano en el cine y darte pataditas en el restaurante y que los dos supiérais a qué se estaba refiriendo y reiros a la vez y después salir corriendo. Correr bajo la lluvia en la calle, en una calle adoquinada, y seguiros riendo de lo tontos que fuisteis hasta que os atrevisteis a besaros la primera vez y cómo luego no fue para tanto. Quizá aquella vez que justo después de despedirte y darte la vuelta te dio la impresión de que te llamaba, realmente te estaba llamando y era justo para decirte que te quería y abrazarte en el aeropuerto, justo antes de marchar. Pero nunca se lo dijiste y ahora no lo sabes, y esto es lo que decíamos que te sumerge en los más oscuros abismos de la infelicidad como un cruasán se sumerge en el café.

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8 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Tengo una cesta llena de papeles en las que he escrito cientos de esas cosas que no dije.

  2. Parce dice:

    Lo que nos ahorraríamos en psicólogos y psiquiatras si dijéramos o escribiéramos todo lo que sentimos o pensamos realmente…

  3. Mi vida es una sucesión interminable de relaciones que nunca han sido por los inportunos silencios, la verguenza y el autoengaño!

  4. Parce dice:

    Me recordaste a una canción preciosa y tristísima de Morrissey -como no podría ser de otra manera- “My life is a succession of people saying goodbye”. Al menos, de nuestra parte, que no quede por decir lo que sentimos. Nos ayudará a sentirnos mejor

  5. Jordi dice:

    Somos esclavos de nuestra censura. Que pena lamentar mas cosas que nunca te dije a cosas que hice. Tu perfecto escrito metafora me ha causado la misma sensación que la cancion tenia tanto que darte….. Parece parte de mi biografia.

  6. Merce dice:

    Bueno, tanto podemos lamentarnos de lo que no dijimos como de algunas cosas que dijimos y quizá hubiera sido mejor callarnos.

    Sin embargo, estoy con Parce en que siempre decir lo que se siente, nos deja más felices y mejor con nosotros mismos, tal vez simplemente habría que cuidar el cómo decirlo.

    Besos

  7. fiorella dice:

    Lo no dicho,por temor,por no saber como,etc…Cuantas veces?miles.Sin dudas que hay que largarse a decir, cuesta y como.Quizás parecìa importante por lo mismo, por subterràneo y guardado,no?.A la luz, dicho….deja de ser tan enorme, volviendose simple, directo,llano, como suele ser lo importante.Un beso

  8. viclala dice:

    esta visto q soy una tipa rara… yo siempre lo casco todo… siempre siempre lo digo todo, incluso lo q no tendría q decir… yo le digo a la gente q m gusta q m gusta… por cierto, no suele funcionar… y a pesar d haberlo dicho, la situación sigue siendo la misma, pq él hace ver q se le ha olvidado, o algo así…

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