Circo Iberia // Pt. 3

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Les decía que fue durante el invierno de cuando cumplí ocho años cuando nevó por primera vez en la historia de Ibi. No hubo clase en un par de días. Cerraron tiendas y gasolineras. Nadie se atrevía a salir a la calle de lo que nevó: montañas blanquitas de ésas que con el tiempo se deshacen muy poco a poco; tan poquito a poco como los niños salíamos a hacer nuestros muñecos, nuestros ángeles y, sobre todo, nuestras bolas de nieve. Además, siendo como éramos, agrestes y medio salvajes, no tardamos en atrincherarnos en unos de los bancales de las faldas de la ermita al enterarnos que uno de nuestra tropa, Juan Pedro, había sido atacado por los vecinos del barrio de al lado.

A nosotros nos temían con motivo. Al igual que España despescueza pollos y descalabra cabras, nosotros hacíamos lo propio con niños del barrio de San Miguel. ¿Por qué se atrevían a venir a faltar? El Pilar era nuestro barrio. Si se les ocurría pasar del camino viejo de Onil provocaban una invasión territorial al menos a nuestros ojos. ¿Cómo solventar semejante despropósito? Pues muy sencillo: a pedrada limpia. ¡Premio al que hiciera sangrar a esos chacalines!

¡Que nadie se atreva a pasar del Camino viejo de Onil!

Aquel invierno hicimos lo único que sabíamos hacer pero adaptándonos al medio: con bolas de nieve. Tras haber vuelto Juan Pedro a su casa decidimos que íbamos a secuestrar a uno de los pequeños del otro barrio para pedir un rescate. Como ven ya íbamos practicando para el futuro. Al cabo de un tiempo vinieron los mayores para llevárselo. Fue entonces cuando comenzó la lluvia de bolas de nieve sobre los desprevenidos vecinos. No tardaron en darnos la réplica. Al poco, Juan Gaspar, uno de los más fieros de nuestro barrio que ya entonces trapicheaba con el polvo blanco, tuvo la genial idea de rebozar piedras con nieve y lanzarlas. ¡Jamás se vio batalla vencida con tantísima claridad! Los chavales marchaban heridos, ensangrentados y algunos hasta cojeando, implorando clemencia. Vinieron los hermanos mayores y a esos también los desgraciamos. ¡Qué gran victoria para El Pilar! ¡Que Dios nos perdone!

(fragmento de Circo Iberia)

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10 Comentarios Agrega el tuyo

  1. viclala dice:

    hay q ver como las infancias d todos se parecen, eh? y a mí, esta m ha recordado a la mía, y tb a la q amélie nothomb explica en le sabotage amoureux. 🙂

  2. Merce dice:

    A mí las batallas de nieve siempre me daban miedo. Supongo que porque recibía más de las que conseguía dar. Es lo que tiene no ver bien.

  3. Basseta dice:

    ¡Qué recuerdos! En mi niñez, la banda de niños que vivíamos en la calle San José y Ravalet teníamos dos frentes abiertos: por un lado, el barrio de Santa Lucía, con algunos grandullones de cuidado; por otro, la zona de detrás de la Mecánica Ibense, territorio fronterizo, junto con el Desvío, del barrio de la Dulzura. Pero no recuerdo haber herido a nadie. Saludos.

  4. Parce dice:

    Vicky eso que dices me recordó a Tolstoi… “Todas las familias felices se parecen, pero las infelices lo son cada una a su manera”. Me da a mí que en los sitios donde nieva esas batallas de bolas de nieve son de los recuerdos más bonitos que nos quedan.

    Merce… de ahí se explica parte de tu deformación profesional… a partir de entonces te empezaste a plantear por qué los niños hacían eso 😉

    Basseta, lo vuestro más que luchas territoriales era la guerra misma: ¡dos frentes abiertos! ¿Quién ganó la batalla?

  5. Basseta dice:

    ¿No sabes quien gana siempre todas las batallas?
    ¡Los ricos, coño, los ricos!

  6. viclala dice:

    pero en mi pueblo no nieva! nosotros íbamos a pedrada limpia! aajajajajaj!

  7. Jean-Louis Prat dice:

    Excusez-moi de répondre en français. Je suis heureux de me joindre au groupe “Agora” car j’ai beaucoup aimé ce film, très conforme, pour l’essentiel, à ce que je savais sur la vie et la mort d’Hypatie – que je connaissais notamment par le fameux livre de Gibbon, Déclin et chute de l’empire romain (traduit en français par Guizot). Le triomphe du christianisme sous Constantin et Théodose m’apparaît comme un désastre historique pour la civilisation, l’esprit scientifique, et la liberté de l’esprit, ce qui est très bien montré dans “Agora”…

  8. Parce dice:

    Pas problème… on aime bien les fraçais!!

  9. Parce dice:

    Basseta, si las respuestas pueden ser capciosas ésa es una respuesta capciosa 😉

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