Mi amiga Conchita

La vida itinerante suele ser extraordinaria por los lugares y la gente que conoces. Mi vida itinerante me llevó en la última década a Columbus, Filadelfia, Washington y Nueva York, donde viví muy bien acompañado y muy feliz. Era habitual en Washington pasear por Dupont Circle y no solía ir a la Casa Blanca más que a llevar amigos-turistas. Fue así como conocí a una de las mujeres más extraordinarias que pueda recordar, Conchita.

Que lo sepan: tiene el señor Barack Obama -a quien conocí en Filadelfia comprando en “mi” supermercado, Di Bruno– una vecina incómoda que, por casualidad, nació en Santiago. Pudo Conchita Martín nacer sin embargo en Vigo, cuna natal de su saga, pero ya desde pequeña desarrolló esta gallega esa rara condición de estar donde no la quieren y se tuvo que ir de España. Y es que, así, hilando no tan fino, Conchita se terminó haciendo famosa por haber sido el azote de todos y cada uno de los presidentes que han pasado por el despacho oval en los últimos 29 años: Ronald Reagan, George Bush, Bill Clinton, George W. Bush y Barack Obama.

La vida de Conchita es sobre todo la historia de una mujer despreciada. Así lo cuenta ella misma en su propia página web -mantenida por un grupo de apoyo-: un delirio de reflexiones que comienzan con la celebración de su fallido matrimonio y termina con la traumática pérdida de la custodia su hija Olga, adoptada durante los revueltos tiempos de la dictadura argentina. Sin embargo, y como en todos los grandes relatos, poco o nada de esta información puede en realidad contrastarse. Parece cierto eso sí que Conchita llegó a los EEUU siendo todavía muy joven, que trabajó durante un tiempo en el consulado español de Nueva York de la calle 59 -“mi consulado”- y que, tras casarse con un americano de ascendencia italiana, comenzó a sufrir unos dolores que ningún médico consiguió diagnosticar ni ver. Tras ser ingresada en un centro psiquiátrico y abandonada por su marido decidió ir a la capital del país a buscar ayuda en la embajada española. A partir de ese punto es casi imposible determinar cómo esa funcionaria a quien el destino había reservado noches de mus y hule terminó sus días apostada al lado de un viejo veterano de guerra convertida en uno de los símbolos más permanentes del anti imperialismo americano.

A quien quiera escucharla ella le cuenta que fue por su hija “porque me la quitaron y yo quería criarla en España y vine primero a quejarme pero luego me quedé porque lo que estaba pasando en el mundo es que no se podía consentir”. Pero el mundo no mejoró y Conchita supo entonces que otra vez debería permanecer donde no la querían. Plantó su tienda frente a la ventana del despacho oval y se armó de paciencia y de un casco -“para cuando me tiran los rayos láser invisibles”. Se quedó a vigilar. A informar a unos turistas ansiosos de sacar en youtube a esa “crazy lady” que despotrica sobre la invasión de Irak y las armas nucleares -“aunque luego no me escuchen”- reconoce esta mujer enjuta a quien Michael Moore decidió sacar en su documental “Farenheit 9/11″

Mi impresión de mis múltiples charlas con Conchita permanece clara: aún no alcanzo a saber si es jodidamente brillante o está loca de atar. Tiene un discurso formado, articulado, coherente, pero sólo tiene una dirección. Ejemplo: (P) “Buenos días, Conchita” (C) “Hombre, otra vez por aquí” (P) “Hace frío esta semana. ¿Tienes suficientes mantas? (C) “Hay que ver el sinvergüenza de enfrente que acaba de invadir Afganistán pero es todo por las minas de gas de Uzbekistán y para conseguirlas van a matar a cuantos haga falta”. Ella realmente ha asumido su causa, la vigilia permanente por la paz, quizás para superar la pérdida de su hija y conseguir hacer sentido de su misma existencia. Vigilia permanente significa que ella vive ahí desde 1981 24/7: “twenty four hours a day, seven days a week-. ¿Qué más puedo decir? Un personaje extraordinario. ¡Gallega tenía que ser!

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7 comentarios sobre “Mi amiga Conchita

  1. Tremenda historia amigo Parce.

    ¿Quiénes están más locos, los que están adentro o los que están afuera?

    La cordura es la locura de la mayoría ¿no te parece?

  2. en Lleida tb tenemos a un loco adorable. él se encarga d gritar a pleno pulmón, esté donde esté, con quién esté, y a la hora q sea (el otro día m lo encontré d camino al trabajo, un domingo a las 8h de la mañana), los males d nuestra sociedad. su tema predilecto es la especulación inmobiliaria, q tanto ha cambiado el casco antigua de lleida. aunque últimamente tb habla d la crisis de zapatero.

  3. A mí me da que por lo general, exceptuando algún monstruo, el casco antiguo de Lleida está bastante bien cuidado…

    Vivan los “locos adorables”

  4. pues la gent de lleida no pense lo mateix…
    la cosa és q la política d’urbanisme de l’ajuntament està íntimament lligada a la de ciutadania, drets i immigració… pq per a “netejar” el casc antic de gitanos i immigrants, el que fan es tirar al terra edificis estratègics.

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