El mejor consejo del mundo

Iba el Parce por el mundo recopilando sentencias, cuentos populares, vivencias y se dio de bruces con el mejor consejo que jamás le hayan dado. Fue en El Hatillo, una barriada periférica de Caracas, donde llega la violencia y la droga, pero no la misericordia de Dios. Y por esos lares iba el Parce… en los principios de la “revolución institucional” de Chávez, viviendo paros nacionales y caceroladas, mientras vivía en Bellomonte, a orillas del río Guaire, entre chavistas y antichavistas.  

El mejor consejo del mundo me lo dio una viejita que me contó una historia del Bolívar mestizo, amamantado por una negra, mientras me mostraba estampas de María Lionza y me contaba sus peregrinaciones a Sorte. Fuimos en metro hasta la última estación y, una vez allí, un contacto nos llevó en coche hasta una plaza, y desde allí, a pie por empinados lodazales que hacían las funciones de calles. Y así, poquito a poco, como quien no quiere la cosa llegamos a Luisa, quien, al cabo de un tiempo, cuando ya casi nos íbamos, me dijo: “Nunca tengas miedo”. 

El Hatillo

Desde entonces he intentado aplicarlo haciendo verdaderas locuras a ojos de los demás que aquí no enumeraré para no aburrir al personal y hacer mío eso de “tomar para mí los consejos que doy a otros” porque una “explicación no solicitada es una acusación manifiesta” y, claro, “consejos vendo y para mí no tengo”. Eso sí, me gustaría leer cuál ha sido el mejor consejo que os han dado a los lectores del blog.

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10 comentarios sobre “El mejor consejo del mundo

  1. pues mi preferido es el q me daba mi madre siempre antes d salir d casa:
    “vigila al crusar”
    y no lo decía pq sí, q d pequeña m atropellaron en la misma puerta d casa, con el poco tráfico q hay en mi pueblo… ajajaja! ahora d mayor ya no m lo dice…

    de todos modos, la gente no m suele dar consejos… y soy bastante reticente a escucharlos…

  2. Uno de los primeros consejos que recuerdo me lo dio un tío mío cuando yo era un niño y casi me corto una mano intentando arrancar una motosierra: “Al gos que no congues no li fages festes”.

    En el plano profesional, agradezco los consejos de un compañero que decía que los problemas nos tienen que “ocupar”, no “preocupar”. Con la preocupación no hacemos nada y nos entra la depre. Con la debida ocupación se soluciona todo.

    Por cierto, los abogados utilizamos mucho esa frase de la explicación no solicitada, pero en latín: “Excusatio non petita, acusatio manifiesta”.

    Saludos

  3. ¡Yo conozco el Hatillo! Me encantó, es precioso, y lugar perfecto para que una desconocida te dé el consejo de tu vida.

    A mí el que más me ha impactado en mi vida fue uno que leí en una entrevista a Woody Allen cuando yo era una “jovezna”, es algo así: “el secreto del éxito reside en insisitr”. Y debo decir que es completamente cierto.

  4. Pues a mí creo que no me habría servido ese consejo y le hubiera dicho “honorable señora, miedo siento porue soy humana, me serviría más que me dijera cómo atravesarlo”.
    Cierto debe ser que los consejos son personales e intransferibles, aunque la mayor parte de las veces la persona que los da piensa más en sí mismo que en quien pone su sentencia. De ahí lo de “aplícate el cuento”.
    No recuerdo consejos, o los desoí. Sí sugerencias.

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