Confesiones de un curita panocho

Bajábamos por la Subida de San Miguel el señor Obispo, algunos sacerdotes, unos pocos seminaristas y menos fieles la templada y nebulosa tarde del 1 de abril. Salimos procesionalmente desde el Seminario de Orihuela hasta la Catedral, acogedora y con agradable temperatura física y espiritual, para inaugurar, a nivel diocesano, el Año de la Eucaristía. La homilía de don Camilo había sido toda una catequesis programática. Después de recorrer los fundamentos bíblicos de la Eucaristía nos invitó a pasar de una fe teórica a una fe auténtica, sentida y vivida, de manera que la presencia de Jesucristo fuera fuente, anhelo y cumbre de nuestra vida cristiana.

Y como la vida sacerdotal está tan llena de obligaciones, al terminar la homilía, don Camilo, algún monaguillo, unos seminaristas nuevos y este servidor del Señor nos fuimos a La Gramola, un bar muy bien ambientado y con los mejores mojitos de toda la Vega Baja para relajarnos un poco, disfrutar y poner en práctica la fe teórica que hemos edificado durante años. Fíjense que después de cuatro pintas de cerveza, un ron con cola y un número indefinido de mojitos se me presentó un muchacho que se decía llamar Chus y yo, llevado por la pasión eucarística, le pregunté si era Jesús de Nararet y me contestó que sí. La importancia de su mensaje me lleva a compartir estas líneas con ustedes:

– Señor, ¿qué te parece este año dedicado a la Eucaristía?

Ya me gustaría que a lo largo de este año, muchas personas se enteraran de lo mucho que les quiero y descubrieran mi cercanía. Yo gano en las distancias cortas.

– ¿Cómo se te ocurrió, Señor, la idea de quedarte con nosotros en el pan y en el vino?

Bueno, en realidad sólo quería dejarles el pan porque de siempre tuve un problema con la bebida. Ya me ven aquí rodando por los bares de Murcia. Lo de compartir el vino fue invento de los traductores. 

– En las Iglesias hay cada día menos jóvenes, ¿Qué piensas de esta ausencia?

Me parece muy bien. Yo estoy en todos sitios: puticlubs, ayuntamientos, campos de fútbol, escuelas, seminarios, Telecinco… en Intereconomía no… pero en el resto de los sitios sí. Por Cataluña no voy mucho por los peajes. 

– ¿Cómo te sientes en cada pueblo donde habitas?

Pues mira, como soy ubicuo siempre me siento en casa. Me siento como un vecino más. Antes los templos solían estar abiertos y siempre venía gente a visitarme. Ahora muchos están cerrados para evitar robos. Cuando pasa la gente por la calle los muros no son obstáculo para que yo los pueda contemplar. Hay quien no pasa de largo y se da cuenta que yo estoy dentro, haciendo un acto de fe y amor. Siempre hay gente sentada o de rodillas frente a mí, en muchos sagrarios del mundo o fábricas abandonadas.

– ¿Qué opina de las primeras comuniones?

Se ha hecho famosa mi frase “dejen que los niños se acerquen a mi”, y eso es lo que ocurre cuando un niño hace la primera comunión. Soy consciente de la ilusión con que muchos me reciben por eso me entrego con pasión.

-Por cierto, Orihuela no está en Murcia.

Cierto… es que con el don de la ubicuidad estoy desubicado.

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12 comentarios sobre “Confesiones de un curita panocho

  1. Hermano, no se quede ahí que el mensaje del Señor es amplio y profundo. Lea, medite y recapacite porque me han dicho que no es usted de los más devotos de la congregación.

  2. Y esto te pasó tras unas cuantas pintas, etc…. Bueno, me he quedado sorprendida por las respetuosas preguntas, jajajaja. Yo creo que te has ganado el cielo directamente. Aunque, por si acaso, disfruta aquí en la Tierra. 😉

  3. “En las Iglesias hay cada día menos jóvenes, ¿Qué piensas de esta ausencia?

    Me parece muy bien. Yo estoy en todos sitios: puticlubs, ayuntamientos, campos de fútbol, escuelas, seminarios, Telecinco… en Intereconomía no… pero en el resto de los sitios sí. Por Cataluña no voy mucho por los peajes. ”

    Jajajaa.

  4. muy bueno!!! juasjuas!! si le veo por el camino te lo haré saber y te lo mando de vuelta a La Gramola para que se tome una pinta de coca-cola contigo…

  5. Era un símil del habla de los habitantes de la región al sur de Orihuela. Son muy buena gente y la verdad, aunque al prncipio cuesta entenderlos, uno se encuntra al rato como si hubiera vivido siempre allí.

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