Liberia // Jimina Sabadú

Jimina Sabadú, la más reciente ganadora del Premio Lengua de Trapo por su novela Celacanto, asegura ser “una tía que no sabe organizar su vida y que está intentando elegir hacia dónde tirar”. Opciones no le faltan: ha trabajado en cine (La máquina de bailar), prensa (La Razón, Fotogramas), radio (“No somos nadie”, “La Ventana del verano”, “Radioshock”), y televisión (La2, DocuTVE, Canal+, Paramount Comedy). Contamos con ella como invitada de excepción para la serie Liberia.

¿Te molesta si te describen como “joven promesa”?

No, pero a una edad en la que podría estar casada y con dos hijos, me parece ya fuera de lugar.

En tu primer libro, ganador del premio Lengua de Trapo, Celacanto ¿qué pretendes abordar?

La verdad, no me puse a pensar “quiero abordar este tema”; iba saliendo con la historia y con el tono. No sé si la gente se lo plantea, pero yo no. No me suelo parar a pensar que quiero hacer una historia, por ejemplo, sobre la fragilidad de la memoria. Viene todo junto. Se te ocurre una historia que tiene un tono, que tiene un ambiente, que tiene unos temas…

¿Qué trascendencia le das al mundo de los premios literarios?

Pues mucha. Te dan dinero, te publican un libro, de tan promoción, y la gente se acuerda de ti durante unos cuantos meses. No es poco, la verdad. Tampoco creo que ir ganando premios por la vida sea escribir mejor (si os referís a eso), pero desde luego es una plataforma.

Tu novela cuenta una historia acerca de unos niños en un campamento, de un niño malo desaparecido y de un niño que declara haber visto cómo un celacanto salió del agua y lo devoró. ¿Cuando organizas la escritura del texto visualizas tu historia? ¿Cómo surgió la trama de esta historia?

Pues surgió creo recordar que intentando terminar un libro de cuentos que nunca termino, que tenían en común el tema de la crueldad. He cambiado muchas veces el contenido del libro, pero nunca lo cierro. Tenía la imagen de un niño en un camping al que empujaban al agua y que era rescatado por un pez.  Esto estaba relacionado a su vez con unas cosas que escribía en un blog que tengo abandonado (se llama “Sobre Esto y lo Otro”), donde ponía efemérides falsas mezclando realidad y ficción, y había una serie de entradas sobre los Speculum.

Respondiendo a la primera pregunta: sí. Si no le veo la cara a los personajes, y no es exactamente cómo son los sitios por donde van, no puedo hacerlo.

¿Quién dirigiría la versión cinematográfica de tu libro? Sólo te damos cinco opciones: Rob Reiner, Tim Burton, Guillermo del Toro, Isabel Coixet, Pedro Almodóvar.

Si tuviera que elegir a uno de estos cinco, desde luego Guillermo del Toro.

Y ahora, con plena libertad, explica quién debería dirigir la versión en cine de tu libro y por qué.

Pues a mí me gustaría –  en un mundo ideal donde compran los derechos de autor de mi libro y yo me compro un piso y una banda de koalas músicos – que lo dirigiera Luis Berdejo.

Parece que la crítica se ha polarizado con tu libro: no hay punto medio. Vicente Luis Mora dice que Celacanto es “una visión naif de la infancia y, por desgracia, de la narrativa” mientras que, por ejemplo, Juan Ángel Juristo habla de la “rara intensidad” del libro o Sergio C. Fanjul encuentra en tu narración “un estilo poético, no falto de cierto lirismo”. ¿Encuentras en este abanico de opiniones un triunfo creativo al provocar que nadie quede indiferente? ¿Qué acogida sientes que está teniendo el libro?

Yo creo que en general la acogida está siendo muy buena. Críticas malas en realidad solo he leído la de V.L.M. , y tampoco es que fuera muy mala.  Desde luego, cualquier cosa es mejor que dejar indiferente. O casi cualquier cosa, mejor dicho.

¿Qué diferencias encuentras a la hora de escribir un relato como Celacanto y, por ejemplo, tus colaboraciones en MondoBrutto?

Pues antes te diría que mucha, ahora hay un poco menos. Cuando empecé a escribir en MB, hace ya diez años, sentía la necesidad de adecuarme al estilo del fanzine, un estilo que siempre me ha gustado pero que es producto de las personalidades únicas de una gente. Ellos tienen unos referentes, una trayectoria vital, y una forma de pensar que dan, entre otras cosas, unos artículos sorprendentes, profundos, y muy divertidos. Pero yo no soy ellos y creo que me ha costado un tiempo aprenderlo. Así que ahora sentarme a escribir es sentarme a escribir.

Con esto no quiero decir que nadie me dijera que tenía que escribir de una manera; en MB siempre ha habido libertad absoluta para hacer lo que quieras. Yo lo hacía porque me parecía lo correcto.

Mantienes un blog en Fotogramas llamado Otaku & Carcamal que se describe como un servicio de micro-críticas instantáneas con dialéctica inter-generacional incluida. Resulta un lugar muy intersante de crítica de cine. ¿Cómo surgió esta colaboración? ¿Cómo elegís las películas? ¿Hacéis un guion previamente a grabar en vídeo los comentarios?

A Jordi le propusieron hacer un videoblog de crítica, pero quería hacerlo con alguien. Para dar un contrapunto pensó en mi, que veo las películas de forma muy diferente, casi siempre, a como las ve él. Se puede decir que él hace crítica y yo opino.

Las películas no las elegimos; vamos a pases y cuando toca grabar, vemos qué tenemos los dos. Y guión no hacemos. Solemos saber más o menos lo que vamos a decir, pero lo que es guión… Además creo que se nota que es bastante espontáneo.

¿Crees que internet ha cambiado la forma en que leemos: formato, tamaño del texto, tono, etc.?

Creo que ha mermado sensiblemente nuestra capacidad de atención.

¿Crees que la industria editorial está en crisis? ¿Ves paralelos con la industria musical o cinematográfica?

Lleva toda la vida en crisis. Puede ir un poco a peor, pero tampoco es que haya sido un negocio con el que la gente se haya hecho de oro.

Paralelismos con el cine o la música creo que pocos. Veremos con lo del e-book, pero de todos modos se ha visto a gente que no ha cogido un libro ni para calzar la mesa paseando un e-reader. Y no porque ahora les apetezca leerse “Casa Desolada” (título que creo que viene de regalo, entre otros cien, con el aparato), sino porque es un Gadget de moda y sirve para aparentar ya para dar conversación a los simples, que desde que existe la telefonía móvil tienen una tabla de salvación constante.

También colaboras en Radioshock, con Miguel Agnes, Julio Prieto y Popy Blasco, un programa en Radio Carcoma, desde que comenzó este pasado verano. ¿Al final resultará verdad lo de la generación post-Windsor? Y una pregunta que se hacen los seguidores del programa: ¿llegas a tarde a propósito?

Yo juraría que lo de GPW empezó como una broma, pero creo que tiene una base real. Antes de lo que llamamos Generación Post Windsor, había una escena nocturna claramente homosexual. Y antes de eso una escena electro-clash (llegaron a convivir en el tiempo), y aún antes, una escena pop de la que muchos renegaron (creo que de los pocos que iban de verdad a tope con el pop eran Ellos, y ahí siguen, que acaban de hacer su mejor disco y no ha tenido ni la mitad de repercusión que el primero). Y antes del pop, la escena garajera y bla bla bla. Que va cambiando. A veces es la misma gente que va cambiado de rollo, y a veces despunta un poco más. La escena pop llegó a interesar en los medios y del mismo modo, la escena GPW interesa un poco. Hay gente que la odia por su banalidad, pero eso es del mismo modo una visión superficial. Sí, se compone básicamente de personas jóvenes pijas haciendo el mamarracho en fotos, pero eso es solo un factor; aparte de las fotos de tías muy flacas en posturas poco favorecedoras, hay una serie de gente haciendo cosas, casi todas ellas relacionadas con la imagen. Y pensar que la moda y todo lo que la rodea es malo, es igual que pensar que alguien por ser un desaliñado no vale nada.

Ahora, si saldrá algo valioso y permanente de lo que se llama GPW ya no lo creo. Los garitos de moda se pasarán de moda, las gorras y los skates también, y nos iremos a otra cosa. Alguien perdurará, pero no dentro del grupo, eso seguro. Este rollo es muy de salir entre semana, y eso lo puedes hacer estudiando o trabajando poco.

Lo de llegar tarde no es a propósito. Yo es que nunca llego a la hora. No se cómo la gente no se enfada más conmigo.

Además, dirigiste un cortometraje. ¿Puedes comentarnos algo más al respecto?

Es un cortometraje modesto pero que a mi me gusta y con el que quedé contenta. Se llama “Fiat Homo” y por ahora no está en Internet. He hecho algunos pases y ha funcionado muy bien. Es de ciencia ficción retrofuturista (por decirlo de algún modo). La idea era que pareciera un futuro ambientado en los sesenta; por eso es en 16mm, en color, y el sonido está ligeramente desincronizado. La verdad es que teniendo el cuenta el tiempo y el dinero que tuve para hacerlo, fue un milagro que saliera. Espero poder rodar pronto el segundo. Tengo una productora que se llama Yogourth Rancio y estamos moviendo “Fiat Homo” mientras preparamos el siguiente corto, que se llamará “La Devota”.

¿Desde cuando lees? ¿Qué tipo de libros te gustan como lectora? ¿Y como creadora?

Leo desde los nueve años. Antes de eso me parecía un rollo y una chorrada. Me gustaba leer libros divulgativos (para niños, tampoco os vayáis a creer que estaba subrayando a Penrose), y me gustaban mucho las ciencias, los libros sobre mitología, los dinosaurios, el espacio… Lo que a cualquier pequeño flipado. Pero un día me puse mala, me dieron “La Historia Interminable”, y me lo leí cuatro veces seguidas hasta que me sugirieron que otros también me podían gustar. Y así fue.

Como lectora no tengo un patrón fijo. Este año los dos que más me han gustado han sido “El Agrio”, y “Cita con Rama”, y no tienen nada que ver.

¿Cómo y desde cuándo crees que habría que introducir la lectura entre los niños?

Creo que los niños deberían leer desde que aprenden a hacerlo. Ahora que existe no solo “El Rincón del Vago” sino también un buscador potente como Google, hay gente de 25 años para abajo que ha salido del colegio sin leer un solo libro. Increíble. Con unas faltas de ortografía que claman al cielo. Pero gente que no es que tenga faltas, sino que escriben fonéticamente.

Llegan al colegio, les dan el abecedario, les enseñan a qué sonido corresponde cada letra y hala, a tirar millas.  Buscad “flamenkito + wapa  + fiexta” en Google y os saldrán horrores en forma de video, de diario, de fotolog y hasta de texto simple en las páginas de perfiles de msn.  Y lo peor no es que se destruya el idioma (que es malo de por si) sino que se trata de gente que solo va a conocer los valores que les ofrecen la televisión y los anuncios (que van básicamente y en el fondo de que la única cosa mejor que aparentar es poseer). Y en la vida hay algo más que la fiesta, los coches, y las tetas gordas. Eso ha venido de toda la vida en los libros. Hay familias que no te lo pueden transmitir. Y como nadie te garantiza que tus padres no sean gilipollas, no está de más que en algún sitio te ofrezcan otras formas de pensar. Ahí es cuando deberían entrar los libros, pero no entran. Porque hay un sinfín de educadores blanditos que les dan a los niños libros melífluos, porque nadie lee a los clásicos (los de aventuras están que te cagas y encima son divertidos, de verdad), porque a nadie le interesa lo que no sale en la tele, y porque es más fácil sentarse a tomar unas cañas que sentarse a leer.  Yo qué se.

¿Te gusta el circo? ¿Qué artista circense te interesa más?

Creo que el circo siempre me ha parecido un sitio medio sórdido y un poco melancólico. Aunque solo recuerdo haber ido una vez a un circo con carpa; estaba en Candelario y nos llevaron a un circo grande que vino al pueblo. Recuerdo ver un cartel increíble con animales feroces, mujeres bellas… ese tipo de cosas. Recuerdo que la mujer, seguramente la cónyuge del domador, era una señora que no estaba como para ir en mallas, y que durante el día ellos estaban dando tumbos por el pueblo, comiendo hornazo y sacando fotos. El número cómico lo hacían una señora y su hijo, y recuerdo estar cerca y ver la cara de angustia del chaval, que no tendría más de quince años, cuando un número de malabares le salió mal. También recuerdo ver a los animales en las jaulas, como transplantados. No digo que fuera un horror, que no lo era, pero me parecía como gente desarraigada. Supongo que pasa como con el mundo de los travestis. Yo veo alegría, libertad, rebeldía… y mucha gente solo ve sordidez y miseria. Estas cosas o te atrapan o te dejan solo con el lado amargo, que es grande y poderoso.

El único artista circense que me interesa es el equilibrista. Y solo desde hace unos meses, que conocí a una trapecista bellísima que me hizo ver estas cosas desde otro punto de vista.

Algo que quisieras decirles a los lectores de Circo Iberia

No sé, cualquier cosa que diga va a sonar a lugar común. Así que voy a ser un poco mezquina y voy a decir que le echen un ojo a “Celacanto”, y que si les gusta, se lo lean. Para la vida en general seguro que ya sus madres  y los borrachos de los bares les han dado muchos y muy buenos consejos.

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9 comentarios sobre “Liberia // Jimina Sabadú

  1. Que tía tan enrollada! Y que peazo de entrevista! Esto es impagable:”Creo que los niños deberían leer desde que aprenden a hacerlo. Ahora que existe no solo “El Rincón del Vago” sino también un buscador potente como Google, hay gente de 25 años para abajo que ha salido del colegio sin leer un solo libro. Increíble. Con unas faltas de ortografía que claman al cielo. Pero gente que no es que tenga faltas, sino que escriben fonéticamente.
    Llegan al colegio, les dan el abecedario, les enseñan a qué sonido corresponde cada letra y hala, a tirar millas. Buscad “flamenkito + wapa + fiexta” en Google y os saldrán horrores en forma de video, de diario, de fotolog y hasta de texto simple en las páginas de perfiles de msn.”

  2. Después del Premio Revista de letras, el Lngua de trapo…. y después… el Primavera? Felicidades Parce por la entrevista y gracias a Jimina por pasarse por aqui

  3. Tampoco vamos a revelar secretos ahora pero sí… empezamos con Marina Sanmartín y seguimos con Jimina Sabadú, y como Mayra Gómez Kemp, hasta aquí puedo leer

  4. Yo también creo que Internet ha menoscabado nuestra capacidad de atención. Leemos de forma compulsiva, queremos ver tantas cosas que apenas pasamos de los titulares. Pero para los creadores esto supone también un reto: conseguir que te lean los internautas.

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