Liberia // Espido Freire

Tenemos el honor de recibir en la pista central del Circo Iberia a la ganadora más joven de la historia del Premio Planeta, a una autora polifacética y prolija, docente en su escuela literaria y colaboradora habitual en distintos medios. Su nombre es María Laura pero esto no les dirá mucho porque firma con sus dos apellidos: Espido Freire. Acaba de publicar La flor del norte, una novela que nos descubre la desgarradora vida de Kristina Haakonardóttir, la joven princesa de Noruega convertida a la fuerza en infanta de Castilla al desposarse con don Felipe, hermano de Alfoso X El Sabio. Kristina partirá desde sus frías tierras del norte en un viaje hacia Castilla para acabar, finalmente, en una Sevilla que comienza a florecer y que le sorprende con costumbres, colores y sensaciones nuevas para ella.

CI. En tu nueva novela, La flor del norte, te adentras en la novela histórica para contarnos la vida de Kristina Haakonardóttir. ¿Cómo llegaste a la historia de Kristina? ¿Qué pesa más en tu libro la novela o la historia?
EF. La novela, siempre la novela. Cuando me hablaron de ella (de Kristina) yo vivía en Bergen, y ella me fascinó. Un amigo me envió un recorte de periódico en el que se hablaba de ella. Fue como una llamada, o una corazonada que ha madurado casi una década.

¿Cuál de tus primeras novelas crees que ha aguantado mejor el tiempo: Irlanda, Donde siempre es octubre o Melocones helados?
Tengo el orgullo de decir que las tres han soportado muy bien el paso del tiempo, y que ha sido exitosas. Irlanda mantiene su intensidad, Donde siempre ha creado personajes que siguen creando atracción (los lectores me escriben para hablar de ellos) y Melocotones muestra una estructura madura, y un cierto pesimismo que puede encajar bien con el momento actual. Es la ventaja de escaparse del tiempo y el espacio.

También te has movido en el relato breve, el ensayo y la poesía. ¿En qué género te sientes más cómoda? ¿El tema que quieres tratar en tus textos te pide un género específico?
En el cuento, sin duda. Me encanta, me atrapa. El género se ve siempre determinado por la historia, o por la obsesión que genera esa historia. En eso soy clásica: pienso en la extensión y la intensidad.

Uno de tus ensayos más conocidos fue Mileuristas. ¿Sientes que fue entendido? ¿Te parece osado el término a día de hoy?
Fue comprendido, sí, y muy leído. Lo que me parece a día de hoy es que el término es insuficiente. ¿Quién pensó que aspiraríamos al mileurismo?

Fotografía de Rebeca Senovilla

¿Qué peso tienen las perspectivas editoriales o del público en tu escritura?
En la escritura, ninguna. Tengo lectores, no público. Pero en las estrategias de venta, somos esclavos de ello. Me parece bien. Yo cumplo con mi función, y las editoriales con la suya.

Con la perspectiva de tu carrera en el mundo literario ¿qué trascendencia le das a los premios literarios?
Trascendencia, muy poca, pero importancia, enorme. Te rescatan, ubican tu libro en un lugar preferente por meses, son una magnífica plataforma y una seguridad económica esencial.

Has traducido algunas obras de Alexander Kent al español ¿Qué tienes presente en la traducción literaria? ¿La proximidad entre las lenguas ayuda o dificulta una buena traducción?
Bueno, como filóloga inglesa, la traducción era lo que más me atraía. Ahora lo echo de menos. Quiero regresar a la traducción, que me obliga a replantearme sintaxis, morfología, semántica…

¿Cómo crees que habría que introducir la lectura a los niños?
Prohíbansela. Y luego, “olvídense” libros por las esquinas.

¿Crees que lectura y escritura están relacionadas? ¿Un buen escritor es siempre un buen lector?
En abstracto, tienen relación. Luego, en lo concreto, no tanta. Sin embargo, es arriesgado contar buenas historias sin leer. Se construye una casa sin cimientos. Yo recomiendo la profesionalidad, leer, leer, leer y luego leer. Y escribir mucho y analizar más.

Como escritora, ¿crees más en la inspiración o en la disciplina?
En la disciplina, por supuesto. La inspiración sólo es el estallido inicial. Luego hay que prender la hoguera. Si no, la llama muere.

¿Qué personaje del circo te llama más la atención?
La trapecista. Un movimiento en falso, y el ángel cae del cielo.

Algo que quisieras decir a los lectores de Circo Iberia
Quisiera mandarles un cariñosísimo saludo, y mi agradecimiento por prestarme un momento de atención.

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8 comentarios sobre “Liberia // Espido Freire

  1. Qué interesante la historia de la tal “Kristina”! Y qué triste! Espido Freire creo que será de lo poco que quede de la literatura actual… hasta que no se haya procesado emocionalmente este inicio de siglo, con sus nuevas ideologías y necesidades de mitos, no podría hablarse de una nueva literatura, o de una nueva sensibilidad literaria… aún así creo que ella quedará

  2. Lo que quedará o no me parece de muy poca importancia: aquí todos somos ventarrón del campo, que viene y se va, y las palabras también se las lleva el tiempo (impresas, digitales, orales…) En cualquier caso… me quedo con esto:

    ¿Cómo crees que habría que introducir la lectura a los niños?
    Prohíbansela. Y luego, “olvídense” libros por las esquinas.

  3. el Animac 2011 bien, con menos presupuesto, en plan más íntimo, pero con muy buen rollo. somos una pequeña gran familia, a pesar de los pesares! 🙂

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