Liberia // Pilar Reyes

La serie Liberia llega a su fin con una bogotana de nacimiento y residencia hasta que hace dos años se estableció en Madrid como directora editorial de Alfaguara. Su trayectoria en el mundo del libro comenzó en un stand de la Feria del Libro de Bogotá en 1993. Llegó a ser directora de Ediciones Generales del Grupo Santillana en Colombia durante siete años. Gran conocedora del mercado editorial hispano, se niega a ver nuestras literaturas en términos geográficos. Recibimos en la pista central del Circo Iberia a Pilar Reyes y con ella cerramos esta serie de entrevistas dedicadas a la lectura que empezamos en enero. Próximamente, el epílogo.

Fotografía de Cromos.com.co

¿Cuándo y cómo crees que se debería introducir la lectura o el hábito de tener libros? Creo que todos tenemos una disposición natural a disfrutar de que nos cuenten historias. Y la buena literatura en esencia no es más que eso, una historia bien contada. El problema tremendo está en el momento en que nuestro goce por que nos narren un cuento se ve mediado por el aprendizaje de la lecto-escritura. Es ahí, en ese decisivo momento en que aprendemos a decodificar signos, en que un lector se puede perder. Es decir, la lectura no es un “hábito a introducir”, la lectura es una pasión a cultivar. Tener libros, formar una biblioteca personal, será solo la consecuencia.

Desde tu experiencia en el mundo editorial, ¿crees que ha cambiado el hábito de lectura en los últimos 20-30 años? Creo que ha cambiado, sobre todo, el hábito de consumo. Y en ese sentido la industria editorial se ha modificado drásticamente, no siempre para bien. La premisa que la fundamenta  ha cambiado: hemos pasado de la idea de editar pocos libros para venderlos en el mayor tiempo posible (la importancia de tener un fondo de catálogo incuestionable en términos de calidad) a la de editar muchos libros para ser vendidos en el menor tiempo posible (la tiranía de la novedad). La aparición del best-seller cambió el canal de distribución de los libros potenciando a las grandes cadenas y relegando a la pequeña librería, y en términos empresariales hizo pensar que la industria editorial podía ser un negocio masivo. El libro de éxito comercial pasó de ser un golpe de suerte a volverse un imperativo.

También hay que decir que de seguro nunca se han editado tantos libros como ahora ni se han consumido tantos libros como ahora. La gran pregunta, claro, es qué tipo de libros se publican y se venden. Si esa cantidad tiene o no que ver con la calidad.

¿Sientes que hay una diferencia real entre las grandes y pequeñas editoriales? Creo que las editoriales pequeñas y las grandes se enfrentan exactamente a los mismos problemas, lo que varía es la dimensión de los mismos. Aún hoy, en tiempos de las industrias culturales, el oficio de editor sigue siendo artesanal, improvisado y personal, y su deber sigue siendo ser sensible a las necesidades de los autores y a los intereses de los lectores, sea cual sea el tamaño de la editorial.

¿Consideras que el “eje de creación” en la lengua española viró efectivamente hacia Latinoamérica? No me gusta nada pensar la literatura en términos geográficos. Me parece mucho más fecundo pensar cuál es la literatura de este tiempo a cuál es la literatura de este sitio. ¿Qué veo que pasa en este momento? Que hay un gran interés por la realidad como materia de ficción y que la pura especulación formal interesa poco.

Como editora, ¿qué tipo de errores han echado para atrás un texto que estabas valorando o en el que estabas trabajando? En general, una vez hemos dicho sí a un original, mi experiencia de trabajo con los autores ha sido siempre buena, respetuosa y fecunda.

Aunque la ansiedad por publicar es una mala señal, ¿qué recomendarías a quien quiere dedicarse al noble oficio de escritor? Que su única preocupación y ambición debe ser escribir buenos libros. Todo lo demás irá llegando.

Departamentos de lectura, agentes, editores, maquetadores, distribuidores… para que haya productos de calidad, ¿realmente la industria editorial necesita de todo esto? Digamos que la labor de un editor es hacer de un manuscrito un libro y de un libro un bien de consumo. Ese es su papel en la cadena de valor del libro. Si eso se consigue con un batallón de gente o con un equipo reducido dependerá de cada uno. Lo que sí creo es que la industrial editorial se ha viso regida por las leyes del mercado y eso ha afectado, tomando prestadas palabras de mi admirado Jorge Herralde, “el menú cultural del ciudadano”.

¿Se acabó el libro impreso? ¿Lo sustituirá el electrónico? Tenemos el privilegio de asistir activamente a una revolución cultural y eso es estimulante. No creo, sin embargo, en las visiones apocalípticas que declaran la muerte del libro. Es decir, habrá lecturas que sean propicias para el soporte digital, pienso en los libros de referencia, en las lecturas académicas y los textos escolares, en los libros de cocina y las guías de viajes, es decir, todo aquello que podríamos englobar en la categoría de “lectura informativa”, pero otras en las que el cambio de soporte tomará más tiempo e implicará muchas más transformaciones. Me refiero a la lectura literaria o, pongamos, “simbólica”.

¿Sucumbirá la industria editorial en el contexto actual de nuevas tecnologías? Las nuevas tecnologías abren una posibilidad inmejorable de solución a muchos de los problemas de la industria editorial actual: que se vendan libros de fondo, que circulen en todos los territorios posibles, que el libro que el lector elija esté siempre disponible. La inmensa cantidad de opciones a las que el lector digital tendrá acceso podrá a prueba su capacidad de distinguir calidad. En ese sentido, la figura del editor como filtro seguirá siendo importante.

¿Cuál fue el último libro que leíste por placer? Ferdydurke de Witold Gombrowicz. Mi padre llevaba toda la vida insistiéndome en que esta sería una lectura inolvidable. Como casi siempre y aunque tardé en llegar, mi padre tenía razón.

¿Cuál o cuáles de los escritores que hemos entrevistado en este ciclo de entrevistas te gustaría que tu departamento de publicaciones fichara? Robar autores de otras editoriales no es una política con la que comulgue mucho. Prefiero descubrir y cultivar.

¿Hay vida más allá de Santillana o Planeta? El mundo es ancho y ajeno.

¿Cuál es tu personaje favorito del circo? El elefante por ser capaz de hacer algo increíble: parecer ingravido en sus maromas.

Algo que quisieras decir a los lectores de Circo Iberia… A los lectores: que bajo la carpa siempre hay risa y felicidad.

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9 comentarios sobre “Liberia // Pilar Reyes

  1. ¡Qué pena que esto se acaba! La historia de esta mujer seguro que levanta ampollas entre algunos envidiosos….. del stand de la feria al despacho de la direccion…. muy guay la entrevista… BAJO LA CARPA SIEMPRE HAY RISA Y FELICIDAD

  2. Para mi seria un honor que “Circo Iberia”, la novela, saliera con Alfaguara… pero a dia de hoy no hay nada de nada 😉

  3. Una mujer interesantiiiiisima! A ver si esto sirve para que se lea mas literatura colombiana en Espana! Oye Parce y vas a cerrar el blog?

  4. Contacte con nuestro secretario, el Dr. Flores Tapia, a ver qué le dice… pero me parece a mí que va a ser que no

  5. Umma, no me sorprende que quiera el correo de alguno de los entrevistados. En el Circo respetamos y protegemos la privacidad de todos cuantos entran en la pista central. Así que, lamentándolo, le tengo que decir que no, no compartiremos el correo privado de nadie.

    Y por cierto…… ¡Vaya trayectoria la de Pilar! Habría que psicoanalizarla.

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