San Guivin (y la paz)

Nueva York suele ser una locura: una locura de la que nos solemos quejar pero sin la que no podemos vivir. Si hay algo que se extraña en esta ciudad es la paz. Todo el mundo anda con prisas para hacer lo que sea y llegar a lo que sea. Las prisas no son circunstanciales sino que forman parte de la personalidad de la ciudad. Hasta esa plaga que conocemos como “turistas” se contagian de nuestra paranoia común: es poner el pie en la Ciudad y les dan las prisas.

Por eso se agradece tanto llegar a San Guivin y descubrir que la paz es posible: poder caminar por las calles sin que te atropellen, sin tener que escuchar a los adolescentes chillones y  sin tener que aguantar a las Giocondas que te meten el carrito de la criatura para cortarte el paso indolentemente. ¡Hasta el metro está en calma! ¡Por fin se puede respirar tranquilidad en esta selva de asfalto y pantallas LCD! Solo se ven algunos turistas por la 34 debido al Macy’s Thanksgiving Day Parade. Hoy es el día del pavicidio colectivo en este sacro país, de esa celebración que no nos pondremos a analizar para no arruinar el día a nadie. Así que sin más: ¡Que viva San Guivin y que viva la paz!

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