Aura cumple medio siglo

La historia de Felipe Montero, quien llega a una extraña casa donde viven la anciana Consuelo y su sobrina, una bella joven, de quien se habrá de enamorar Montero, es narrada en la emblemática novela Aura, del escritor Carlos Fuentes (1928-2012), la cual cumple hoy 50 años de publicación.

En memoria de uno de los escritores contemporáneos mexicanos más importantes de habla hispana del siglo, quien falleció el 15 de mayo pasado, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes celebra el aniversario de esta obra publicada por primera vez el 30 de mayo de 1962, por la Editorial Era.

De acuerdo con el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes de México (Conaculta), a través de la relación entre los personajes son plasmados aspectos entre la vida y la muerte, en esta novela que recuerdan creadores e intelectuales de diversas disciplinas artísticas por su complejidad y riqueza que resaltan la literatura mexicana

Entre ellos se encuentra el poeta, ensayista y actor Hugo Gutiérrez Vega, quien ve la novela como una de las vertientes más especiales en la obra de Fuentes, que de cierta manera se relaciona con su texto “Las buenas conciencias” y algunos otros cuentos.

Sin embargo, considera a Aura como una obra de “fina ficción” , que tiene que ver con el sueño, la imaginación y la fantasía del ser humano, por ello, “debemos considerar a Fuentes, como uno de nuestros grandes clásicos y como un escritor universal”, señaló.

Por su parte, el escritor Arturo Azuela definió Aura como una obra maestra, en la que existen diferentes planos que se entrelazan para dar lugar a un mundo fantástico con ciertos matices.

Además, la describió como una novela breve que por medio de un lugar íntimo y tradicional recrea acontecimientos fantásticos y simbólicos.

El relato introduce nuevas técnicas narrativas, declaró el investigador Juan José Escorza, quien considera la obra como estímulo para otros creadores que también incorporaron nuevas técnicas en su arte.

Otro de los artistas que recuerdan una de las novelas fundamentales de las letras mexicanas, es el músico Mario Lavista, quien presentó una ópera basada en ella, en 1988, en el Palacio de Bellas Artes, para rendirle un homenaje en el universo musical.

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