La Noche de San Juan

Definitivamente no es un día como los demás: la naturaleza, el hombre y las estrellas se disponen a celebrar una fiesta, cargada de gran poder y magia. Hadas y deidades de la naturaleza andan sueltos por los campos; los agricultores dan gracias por el verano, las cosechas, las frutas y por disponer de más horas para cumplir con sus tareas y entregarse a la diversión. También es el momento justo para pedir por la fecundidad de la tierra y de los mismos hombres en este ritual de muerte y renovación. Para quien piense que esto son creyencerías me gustaría enviarlos a medianoche al campo para que vean cómo las hojas de los olivos se dan la vuelta.

La celebración del solsticio de verano, es tan antigua como la misma humanidad. En un principio se creía que el sol no volvería a su esplendor total, pues después de esta fecha, los días era cada vez más cortos. Por esta razón, fogatas y ritos de fuego de toda clase se iniciaban en la víspera del verano para simbolizar el poder del sol y ayudarle a renovar su energía. A menudo se bailaba y saltaba alrededor del fuego para purificarse y protegerse de influencias negativas, aseguándo así el renacimiento del sol.

¿Y cuándo empezó todo esto? Pregunta sencilla: se puede decir que todo empezó cuando nuestros antepasados empezaron a mirar a las estrellas. Ni que decir tiene que esta fiesta pagana es muy anterior a la religión católica, judía o islámica. No es una celebración única de la cuenca mediterránea sino que la adoración al sol en sus variantes aparece en la mayoría de civilizaciones. En algunas leyendas piadosas, hasta los santos aprovechan la víspera de este día para trasladarse milagrosamente a otra parte. En nuestro mundo terrenal es una noche ideal para los encantamientos, rituales y deseos.


La Noche de San Juan, la de las tradiciones mágicas, se caracteriza por la multitud de hogueras que iluminan la noche. Los ciudadanos arrojan a la hoguera antes de su encendido pequeños objetos, conjuros, deseos e incluso apuntes del curso con el objetivo de hacer desaparecer los malos espíritus. Es una tradición con especial arraigo en la costa española y, muy concretamente, en la alicantina, donde miles de personas se reúnen en torno a hogueras encendidas en playas como la Torrevieja, Santa Pola, Alicante, la Vila, Benidorm, Denia, Altea… y, como no, San Juan.

Respecto a variantes de los rituales de esta noche hay tantas como personas celebrándola. Por lo que se trata de una cuestión de comunión telúrica que se expresa de distintas formas, como la fe, la devoción, el amor y el odio. Sin embargo, esto suele ser lo habitual: Escriba sus deseos. Escriba lo que quiere que venga, lo que quiere que se vaya. Queme los deseos en la hoguera. Sáltela. Báñese en el mar… y los que no tengan mar, con una tina les vale.

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