Apología de la sonrisa

Con el pan al 4% y el circo al 21% nos hemos quedado como la orquesta del Titanic en estos meses de estío. La intervención de la economía española por parte del FMI, BCE y UE, con los recortes, con los rescates y las manifestaciones, con la sinvergüencería de los usureros  y todos sus adláteres quedó ya claro que “político ladrón” es pleonasmo. Y por si fuera poco, más de 150.000 hectáreas de bosque quemadas, la muerte de Chavela Vargas y la de Bernardo Bonezzi.

En cualquier caso, hasta tal punto ha llegado nuestro hartazgo de oír la palabra “crisis” que hemos decidido prohibirla de nuestro vocabulario; es más, entendemos que va llegando la hora de aparcar la indignación y trabajar el compromiso. Por eso mismo, desde este humilde circo, nos proponemos cultivar la defensa y la honra de la sonrisa, su necesidad y su importancia en todo momento y, particularmente, en estos que nos ha tocado vivir.

¿Y por qué? Pues porque el buen humor produce increíbles beneficios a nivel físico y mental. Durante la risa se contraen 15 músculos faciales, el diafragma, varios músculos del pecho y el abdomen: todo este despliegue supone un gasto energético. Recuerde: con 15 minutos de risa se llegan a quemar tantas calorías como en un ejercicio cardiovascular.

Tal vez haya oído que la risa acumula arrugas. Sin embargo, todos los especialistas coinciden en que la risa es la mejor terapia para retrasar el envejecimiento cutáneo. Con los años, la musculatura del rostro tiende a relajarse y caer, y la mejor gimnasia es la risa, porque al reír, sobreoxigenamos las células y tejidos, logrando eliminar las ojeras y el aspecto cansado de la piel.

Eso sí, para que la risa sea efectiva y podamos gozar de sus innumerables beneficios, la carcajada debe ser franca y sincera, esa que sale de dentro y notamos en el estómago. Así que, por favor, sonría y encárguese de que sonríen los suyos. Por si no lo sabe: ¡un minuto de risa equivale a 50 abdominales!

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