Apología del amor

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Si hace una semana recordábamos la importancia de la sonrisa, por aclamación popular, en esta nueva temporada no podía faltar el amor: mucho, mucho amor, en cantidad y calidad. En un mundo tan loco lo único que nos puede salvar es el amor.

Los que entienden en el Circo Iberia de amor son la mujer barbuda y el fantástico hombre bala. Montse y Xico se empeñaron en llevar adelante su relación frente a las habladurías. Ella, ahorradora de Vilanova y con más barba que la Trotona. Él, pepenador reconvertido a hombre bala por su tamaño, porque ahí tan arrecho como es, Xico es enano.

Les hago breve la historia: Xico había pedido amores a la mujer barbuda, nuestra catalanísima amiga, sin demasiado éxito. Sucedió entre las funciones de Adra, provincia de Almería, y El Padul, provincia de Granada. Fue allí donde surgió dizque el amor, de viaje a un sitio a otro. Aquel día amaneció como otro cualquiera y nada hacía pensar lo importante de la jornada. No sé por qué motivo sonaba en la caravana “La vie en rose” versioneada por Jimmy Buffett. Xico la empezó a canturrear a ritmo de corrido y Montse a ritmo de sardana. No se coordinaron mucho, pero allí estaban ellos haciéndose querer, rompiendo fronteras, jugando al amor. Y desde entonces hasta hoy. ¡Fíjense!

El amor abarca una gran cantidad de sentimientos diferentes, desde el deseo pasional y de intimidad del amor romántico hasta la proximidad emocional asexual del amor familiar y el amor platónico, y hasta la profunda unidad o devoción del amor religioso. Y así, de entrada, llama la atención que aparezca en todas las civilizaciones y culturas de planeta.

¿Y cuántos amores hay? Pues innumerables: el amor propio, fraternal, filial, paternal, romántico, confluente, sexual, platónico, universal, así como a animales y plantas, a conceptos y creencias. ¿Y cuál es el mejor? ¿el más importante? Pues para cada uno, los suyos: todos son necesarios, cada uno ocupa su espacio.

La forma más habitual de concreción conceptual del amor en nuestra civilización es el amor romántico y, aprovechando su loa, no podemos dejar escapar la ocasión para recordar que actualmente existen penas legales contra los homosexuales, como multas y prisión -no por expresar su amor sino por sospecharse que pueda existir- llegándose incluso a la pena de muerte en 5 países: Irán, Mauritania, Arabia Saudita, Sudán y Yemen, y algunas partes de Nigeria y Somalia.

Pero, amigos, con tanto odio que hay en el mundo ¡celebremos el amor! Ya lo dijo Jesucristo, ese judío loco en esa lengua imprecisa en el orden preposicional: “ámense los unos a los otros” puede tomarse como “ámense los unos sobre los otros; bajo los otros, entre los otros… y así sucesivamente hasta el infinito en una orgía universal entre todos los seres de la creación.

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Y, si han leído hasta aquí, recuerden expresar su amor también por ese toro, Volante, que mañana será asesinado en Tordesillas (Valladolid) en el tristemente famoso “Toro de la Vega”; expresen su amor como vean más conveniente.

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