‘Jaume Sanllorente: El respeto a los derechos humanos debe ser universal o no será’

Corría el año 2003 cuando le vino a cambiar la vida a Jaume Sanllorente.  Fue entonces cuando dejó su trabajo de periodista económico en Barcelona tras descubrir un orfanato que estaba a punto de cerrar y expulsar a los 40 niños que acogía. Fue así como surgió la ONG Sonrisas de Bombay. Ha de sentirse afortunado y honrado porque a día de hoy ya han ayudado a más de 5.000 personas en la ciudad india.  

¿Qué tiene la India que no deja indiferente a nadie? No suele dejar indiferente en sentido positivo y negativo. O ambos a la vez. A uno no le puede dejar igual ver con ojos propios una ciudad donde más de la mitad de sus veinte millones de habitantes vive sin acceso a los derechos humanos más elementales. No sentir nada ante la pobreza sería inhumano.

Podrías comentarnos cuál es el trabajo que realiza la fundación Sonrisas de BombaySonrisas de Bombay es una ONG que centra su acción en la lucha pacífica contra la pobreza y por los Derechos Humanos en los barrios de chabolas, ‘slums’, de Bombay. A través de proyectos de educación, salud y desarrollo socio-económico, y con el trabajo constante de un equipo de 225 profesionales, en su gran mayoría indios, Sonrisas de Bombay está impactando favorablemente en la vida de más de 5.000 beneficiarios de las zonas más pobres de esta ciudad de la India.

Con una firme voluntad de transparencia, la fundación muestra sus ingresos y sus gastos en su web; y los ingresos parecen ser, principalmente, de particulares ¿No se implican las instituciones? ¿Qué opinión te merece el recorte de ayuda al desarrollo en España? Sonrisas de Bombay cuenta con un porcentaje muy pequeño de subvenciones públicas, especialmente porque no las hemos pedido. Esto nos ha evitado, a día de hoy, estar como algunos compañeros del sector que tras los recortes han visto anulado el 90% del que era su presupuesto porque dependían casi en su totalidad de subvenciones públicas. Aún así, los recortes me parecen muy peligrosos. Ponen de manifiesto las prioridades políticas y el desmantelamiento del estado del bienestar y políticas sociales. En este marco se han visto muy afectadas las políticas de cooperación al desarrollo, afectando miles de vidas que dependen de proyectos de cooperación. Es cierto que esta situación nos da la oportunidad de revisar las estrategias del sector, pero también muestra el grado de compromiso de nuestros gobiernos. Es necesario recordar que la lucha contra la pobreza es global, como lo es el flujo de capitales. El respeto a los derechos humanos debe ser universal o no será.

Compartes, entre otras cosas, intereses humanitarios con Dominique Lapierre. ¿Lo has conocido? ¡Por supuesto que lo conozco! Él ha escrito el prólogo de mi primer libro Sonrisas de Bombay en las ediciones de Francia e Italia. Tuvo el detalle de dedicarme un escrito muy halagador. Dominique y su trabajo siempre han estado guiados por un motor imprescindible: la pasión. Para mí él es un referente.

¿Cómo sientes que fueron recibidos tus libros? Pues muy bien, así lo dicen los números de ventas y de ediciones. Honestamente, cuando escribí el primer libro, jamás hubiera pensado que estaría entre los más vendidos y que se traduciría para ocho países más. ¡Impresionante!

¿Tienes algún proyecto literario en mente? ¿Qué es lo próximo para tu fundación? Sí, en 2013 saco nuevo libro de no ficción, pero aún no puedo avanzar nada. Para Sonrisas de Bombay lo próximo es intentar salir de esta crisis financiera lo mejor posible con ingenio, empuje y energía renovada. Trabajar, trabajar y trabajar.

Y como solemos terminar, si quisieras y pudieras trabajar en el circo ¿de qué lo harías? Siempre me ha atraído la valentía de los trapecistas. Sí, creo que sería trapecista, saltarme al vacío sin miedo. ¡Es que soy un poco temerario, yo…!

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