Sé libre (Lucía Etxebarria)

Te voy a pedir tres favores, como lector/a

El primero, copia y pega todo este texto, y guárdalo.

Es muy posible que se hackee mi web, como ya ha sucedido antes, y me gustaría que si tal cosa sucede, reenvíes este texto a tu lista de correo

El segundo, por favor, imprime el texto y tómate tu tiempo para leerlo.

El tercero, si crees que es importante, reenvía a toda tu lista de correos, tal y ocmo hiciste con otros textos míos sobre Sanidad, la Infanta o Rajoy.

(Lucía Etxebarria)

En la mañana de hoy he presentado denuncia contra La productora LA FABRICA DE LA TELE y contra una serie de personas físicas por acoso, coacciones y maltraro. Lo he hecho por vía penal. No he reclamado indemnización y por lo tanto casi con toda seguridad no la reciba. Tampoco he avisado a prensa para hacerme notar, pese a que la prensa me persigue hace meses y habría estado encantada de cubrir la noticia

He demandado porque creo que es importante que se sepa que ese tipo de programas no se parecen, por dentro, a cómo la gente cree que son.

Yo no padezco ningún tipo de trastorno. Fui agredida dentro del programa, y considero que el autor mediato de la agresión fue la dirección del programa, que no solo consistió la agresión, sino que la incitó.

Repito: Yo no padezco ningún tipo de trastorno.

Antes de entrar se nos hizo un psicotécnico a cada uno de los concursantes, una batería de test diseñados por la empresa TEA CEGOS,la empresa líder española en consultoría, selección y estudios psicológicos, cuyos tests tienen fama de ser infalibles. Yo pasé ese test.

Si de verdad padezco un trastorno de personalidad, como aseguran en Sálvame, nunca debí haber sido aceptada para participar en un concurso en el que iba a estar aislada y sometida a condiciones extremas.

Si no lo tengo, eso quiere decir que la misma productora que lleva dos meses permitiendo que sus colaboradores afirmen que sufro un trastorno, saben de sobra que soy estable mentalmente.

A mí nadie me advirtió de que se iba a agredir, más bien al contrario. Se me sedujo no solo ofreciéndome una exorbitada cantidad de dinero en un momento en el que lo necesitaba, sino que además se me garantizó que no habría agresiones en ningún momento y que sería tratada con especial delicadeza.

Al entrar en el programa firmas un contrato que incluye numerosas cláusulas.

Entre otras, una de penalización por la cual se estipula que en el caso de que abandone el concurso por voluntad propia deberá indemnizar a la cadena con una cantidad imposible de abonar, que yo no podría ganar en años y de la que, desde luego, no dispongo.

Otra es una cláusula de confidencialidad por la cual el concursante se compromete a no revelar el contenido del contrato que ha firmado ni tampoco detalles relacionados con la elaboración y producción del programa. ( El hecho mismo de que yo esté revelando esta clausula ya me puede crear un problema)

Es decir, cuando te dicen que no podrás revelar “datos de la elaboración y producción del programa”, te dicen que no puedes revelar cómo se hace. Por lo tanto, cómo se crea el conflicto. Cómo lo que hay allí dentro no es simplemente poner un micrófono y grabarte. A mí no me vale decir ” Una choni me amenazó” si no puedo contar por qué la Choni me amenazó. A mí no me interesa perder el tiempo peleándome con títeres, me interesa ver quién mueve los hilos y por qué.

Por lo tanto, el concursante se encuentra en situación de indefensión en caso de agresión psicólógica o física porque tiene miedo a que si sale no esté en condiciones de pagar la cantidad que se le exige.

La clausula de confidencialidad impide que cuente lo que ha pasado; es decir, el hecho de que no hay cámaras a todas horas. Las cámaras no graban siempre. También impide que cuente cómo se incita a la agresión, qué juegos y sistemas se usan para conseguirla, cómo se alienta a unos concursantes para que agredan a otros.

Yo colaboré en este circo. Yo vendí mi dignidad por dinero. Entré en ello por dinero, como una puta. Pero una puta puede decidir que quiere dejar de practicar la prostitución, que quiere vivir una nueva vida. Y en ese caso su chulo no tiene derecho a decir que como fue puta una vez, por desesperación, tiene que serlo el resto de su existencia. Sí, he sido puta durante doce días . No más. Me ofrecieron cantidades astronómicas por volver. No quise, pero eso no impidió que siguieran hablando de mí.

“ No respondas” me decían “ Eso avivará más el conflicto” “ Solo hablas porque eres una victimista” “ Quieres que hablan de ti” “ NO sabes cómo promocionarte”.

Todo el mundo parece muy interesado en que me calle.

He recibido todo tipo de presiones bientiencionadas a veces y muy agresivas otras, incluyendo amenazas de muerte en redes sociales, a diario. Calculo que unas cinco diarias desde hace meses . No me apetece callarme. Me he vuelto muy incómoda por lo visto. Pero creo que viene a cuento una frase muy famosa que se atribuye ( creo que erróneamente) al Che Guevara: Más vale morir de pie que vivir de rodillas

Tampoco ningún medio de comunicación se ha atrevido a contar la verdad sobre el tema. La SER, medio supuestamente progresista, me cortó cuando intentaba hacerlo, y no me dejó contar la verdad. Supongo que el hecho de que PRISA posea actualmente el 18% de Mediaset Televisión ( es decir: que Telecinco y la SER pertenezcan, en parte, a las mismas manos) tuvo mucho que ver. El Mundo tampoco quiso publicar un artículo que les ofrecía grstuitamente. Qué curioso que fuera precisamente en Onda Cero y en los medios catalanes que me preguntaban y a los que respondía en catalán los únicos que me permitieron hablar. Debo reconocer también – A Dios lo que es de Dios, al César lo que es del César- que la COPE fue extremadamente respetuosa conmigo.

En el clima social imperante interesa desacreditar a la gente que pensamos o molestamos.

¿ Se ha dejado de emitir EL GRAN DEBATE porque no tenía audiencia? Más bien al contrario, se dejó de emitir porque sí que la tenía. Y un programa que movía contenidos políticos y hacía pensar, no interesaba

No es inocente que se me intentara descalificar de forma constante diciendo que “ era demasiado culta” “ tenías dos carreras” “ hablaba idiomas”. La línea de toda la campaña de desprestigio venía a decir que si piensas demasiado, eres peligrosa. Terelu Campos llegó a decir tan campante que “ lo normal en este país es que la gente no sepa quien es Soraya Sáenz de Santamaría”.

No, no es inocente que en un clima como el actual se intente desviar la agresividad y el foco de conflicto ad hominem y se fomente la ignorancia

Como bien me dijo una psicóloga:

“Entiendo tu profunda decepción al comprobar el actual nivel de la población española. Tú bien lo has descripto en LPD, nos movemos en un círculo afín a nosotros y tenemos la sensación que todos están de acuerdo con nuestro pensamiento, pero ¡ay! cuando asomamos la cabeza y vemos el panorama, como te pasó a ti en ese programa, nos damos cuenta de la gravedad del error, y claro, nos decepcionamos, como creo que te pasó al ver con tus propios ojos que no todos estamos dispuestos a ejercer un cambio radical en este país. Creo que has vivenciado la respuesta a la pregunta: ¿por qué la gente no sale en maza a la calle con lo que está pasando? 

Miles de profesionales del mundo de la salud mental creen que los programas conocidos como “telebasura” son perjudiciales para la salud mental. Pero incluso gente los critica estos programas en público los ve en privado, como un placer inadmisible, lo que por lógica parece significar que tienen algún tipo de componente adictivo.

Este tipo de sensacionalismo extremo está promoviendo el refuerzo de conductas propias del narcisismo y de la psicopatía, está banalizando la ausencia de empatía y los rasgos psicopáticos y está reforzando el maltrato gratuito a nivel social, no sólo en España sino en todos los países donde se emiten del mundo.

Aunque no creo que la televisión sea la única responsable del aumento de ciertos trastornos sí que es cierto que desde ciertos programas se promueve, banaliza y normaliza la agresión verbal y psicológica, el insulto, la manipulación, la mentira consciente, el acoso.

Desgraciadamente, yo he vivido el tema de cerca.

“ Sabías donde te metías” me repiten a menudo. Este mecanismo perverso de culpar a la víctima es muy común. Viene a ser cómo decir que si una adolescente ha sido violada por entrar en minifalda en un calléjon oscuro a las doce de la noche, la culpa es de ella. Pero la culpa es del agresor. La chica, como mucho, habrá sido ingenua. El ejemplo se entiende mejor si nadie ha avisado a la chica de que en ese callejón, precisamente, opera una mara de violadores o incluso si, sabiéndolo, se le ha dicho a la chica que esa zona es tranquila de noche.

“La víctima acaba por culparse porque el acosador manda el mensaje de que aquella se ha ganado lo que le está pasando, pero nadie merece ser acosado». dice ek psicólogo Ferrán Barri, y continúa. “Son personas «diana», aquellas que pueden sufrir acoso con mayor probabilidad, los que no caen bien porque tienen algo diferente, por el carácter, algún rasgo físico, la orientación sexual, el origen, la raza. Características que el agresor se encarga de caricaturizar o denigrar”

Exactamente lo que me pasó a mí. Y ¿ qué era lo denigrable? Que hablaba cuatro idiomas y tenía dos carreras.

No descubro a nadie el hecho de que dentro del programa no estás continuamente supervisado, dado que a menudo se afirmaba “ lo dijo fuera de cámara! “ hizo esto fuera de cámara…”

Pues sí, es cierto, había muchos “ fuera de cámara”.

La mayor parte del tiempo los concursantes hablaban con tranquilidad de los pactos a los que su representante acordado por el contrato. Pactos que creo que ya todos conocéis: un Sálvame DeLuxe, un polígrafo, una “gira de bolos” por determinadas discotecas españolas, un desnudo en Interviú, una entrevista en la revista… Es decir, los concursantes no solo cobraban por cada semana que estuvieran en el campamento, sino que cobrarían al salir. Este tipo de retribuciones acordadas por contrato atan aún más que la claúsula de confidencialidad. Nadie va a contar nada de lo que pasa allí dentro si lo que conviene es que no se cuente. Es un pacto de silencio.

Una vez dentro, puedo asegurar que el Cuarteto de La Muerte ( así llamaba yo al grupo compuesto por cámara, pértiga con micrófono, productor y redactora) no mostraba el menor interés por grabarnos en conversaciones normales que versaban invariablemente sobre dietas y dinero, más concretamente sobre los acuerdos económicos del contrato de cada cual. Este último punto lo ratificó la propia productora cuando Karmele Marchante afirmó en directo: “ Lucía ha sembrado la discordia al decirnos lo que cobraba” Lo dije, al igual que todo los demás. Y sí, cobraba mucho.

Como decía, el Cuarteto de la Muerte no grababa en conversaciones normales. Graban en caso de conflicto. Y desde dirección y producción se incitaba constantemente al conflicto: el conflicto no surgía, se creaba. Los métodos y estrategias usados se los contaré al juez si algún día la productora me demanda por haber incumplido el contrato

En mi caso fui obligada a presenciar una exhibición sexual bastante desagradable. Y digo que fui obligada porque no se me permitía salir de la cabaña, por imposición. Las imágenes de esa exhibición sexual existen, las tiene la cadena, y como su propio colaborador Kiko Hernández afirmó en directo “ Tenemos las imágenes y en ellas se ve cómo el chico se toca y cómo se alivió” ( textual) Intenté abandonar el juego pero se me presionó para no hacerlo.

Este fue el primer acontecimiento traumático que vivía.

Después vinieron las amenazas de muerte. Una de ellas se emitió en directo ( cuando salga de aquí, sin cámaras,
a esa hija de puta- por mí – la quemo viva y la reviento” textual) , las vejaciones ( tirarme los cubiertos a la cara) las intimidaciones ( empezar a pegar golpes y patadas a una cabaña en la que me había refugiado),las agresiones físicas ( empujones, tirones de pelo) los gritos constantes…

A la semana tuve un ataque de ansiedad y conseguí salir. El propio equipo se dio cuenta de que no podía permanecer allí.

Cuando salí me di cuenta de la manipulación de las imágenes. Me presentaban llorando a todas horas, pero mostraban muy poco de por qué lloraba. Hablaban de la exhibición sexual, pero jamás dejaron claro que se me había obligado a presenciarla sin mi consentimiento, y me acusaban a mí de delación por haber hablado de ello. ( Más tarde el programa se vio obligado a echar a ese concursante precisamente por obsceno).

Al darme cuenta de lo que pasaba decidí no acudir a Salvame de Luxe. Se me aseguró que se me trataría bien y se me daría la oportunidad de explicarme. Se me gritó sin parar. Sufrí, es cierto, un ataque de ansiedad en directo. Provocado, por supuesto. Se me estigmatizó entonces llamándome “loca” una y otra vez, mostrando una falta de empatía y de compasión verdaderamente psicopáticas ( y utilizo el término psicopático con conocimiento de causa y como criterio diagnóstico)

Como decidí no seguir participando en semejante montaje y no acudir a galas, se inició una campaña de desprestigio. Porque mi personaje creaba audiencia. Mientras estuve dentro del Campamento la audiencia del programa llegó a 20%. Mi intervención en Sálvame supuso el pico de audiencia más alto de la cadena en cuatro meses. Una vez me hube ido, la audiencia del reality descendió hasta el 10-11%. Había que explotar mi personaje, y dado que yo no ofrecía contenidos, decidieron inventarlos.

Una actriz a la que yo había visto dos veces en mi vida apareció en pantalla dos días seguidos a asegurar que yo desatiendo a mi hija y que en su día presenció una escena en la que yo maltrataba al padre de la niña. Curiosamente, esa actriz ni siquiera conocía el nombre del padre, y se equivocó en repetidas ocasiones al decirlo. Se ve que su guionista no cotejó el dato. La actriz no tenía prueba alguna de que había estado alguna vez en mi casa, ni una foto ni el testimonio de otra persona, pero le permitieron hablar. Cuando el padre de mi hija declaró en público que no conocía de nada a esa señora la cadena no recogió su declaración,

Se ha dicho que yo no me duchaba. La cadena tiene todas las imágenes de mis dichas diarias, por una razón muy sencilla. Me grababan siempre que me duchaba con la vana esperanza de conseguir una foto de mis pechos. Pero siempre me duché con camiseta.

De forma que la cadena ha consentido que ese bulo de que yo no me duchaba se repita una y otra vez siendo perfectamente conscientes de que se trababa de una mentira. Por no hablar del momento ridículo en el que anunciaron a bombo y platillo la llamada de Lucía Etxebarria y se dejó entrar en antena la voz de una mujer que no era yo. La cadena nunca ha aclarado el malentendido.

Muchos otros personajes que como yo han pasado por circunstancias similares no han podido superarlo. Intentos de suicidios, ingresos en clínicas, terapias contra la ansiedad. Muchos de ellos se pusieron en contacto conmigo. Los dos únicos que permiten que dé su nombre han sido Tontxu , concursante de Gran Hermano Vip 2004, y Virginia Maestro, concursante de la sexta edición de Operación Triunfo. El primero asegura que “casi se muere allí dentro”. La segunda sobrevivió a la experiencia gracias a terapia. Si bien es cierto que Operación Triunfo es un reality blanco en el que jamás se llegó a los niveles de violencia de Campamento, Virginia sufrió un acoso moral y psicológico por parte de los otros participantes al que la dirección del programa nunca quiso poner freno, pese a que estaba en sus manos hacerlo.

Otros, que no han querido dar su nombre porque temen represalías, me han hablado de intentos de suicidio, depresiones agudas, etc…

Ya no es lo que sufrimos las personas sanas y sensibles que hemos sobrevivido a una experiencia así. Y digo “ personas sanas y sensibles” porque allí había personas con estructuras de personalidad narcisista y serios trastornos de personalidad, que no sufrían dado que en algún caso carecían de empatía o que en otro habían calculado que el beneficio económico merecía el coste emocional .

Paremos a pensar lo que sufren a diario las víctimas del clima que estos programas crean. Es decir, tus hermanas, tus hijas.

Estos programas enseñan a quien los ve que la agresión verbal, los insultos, las descalificaciones, las mentiras y los gritos no solo son lícitos, sino que son recompensados: el que más grite y más insulte, más gana. Una persona sin estudios de ningún tipo puede llegar a ganar cantidades astronómicas., como todo el mundo sabe. Ya se han publicado cifras y no le descubro nada a nadie cuando hablo de Salvames de Luxe a 20.000, 30.000, 40. 000 euros, polígrafos a seis mile euros, posados en Interviú a 30.000 euros…

El modelo que se propone es: cuanto más mientas, más grites, más acoses e insultes, más puedes ganar. Eso es lo que aprenden muchos adolescentes y adultos.
Cuando este es el modelo que se propone, se crea un clima de violencia.

La gente imita lo que ve en televisión: el peinado o los modelos delos presentadores o actores, y también sus
actitudes. La televisión es un prescriptor de conducta.

No es de extrañar pues que las cifras de acoso escolar y laboral se hayan disparado.

Más de 2 millones de trabajadores afectados por el mobbing en España. Entre el 9 y el 15 % de los trabajadores. (Piñuel y Oñate 2005)

Uno de cada cuatro alumnos españoles sufre acoso escolar (1),.

El 11,6% de los adolescentes españoles de entre 12 y 18 años ha sufrido maltrato psicológico a través de la Red

Un 8,1% lo ha sufrido a través del móvil.

Los modelos se imitan.

Ahora hay una especie de relajamiento de los valores morales, se piensa que todos los comportamientos son aceptables, y entonces estas agresiones perversas se dejan pasar. Existieron siempre, pero la sociedad es más o menos tolerante según las épocas.
Marie France Hirigoyen

Tele5 tiene una audiencia diaria de hasta cuatro millones de personas
Este blog solo lo leen unas miles de personas personas: Atrévete a difundir. Hazlo correr.

(1) [El informe, realizado por Araceli Oñate e Iñaki Piñuel -miembros del Instituto de
Innovación Educativa y Desarrollo Directivo- para la empresa Mobbing Research, se ha
basado en las encuestas realizadas a 24.990 alumnos de entre 7 y 17 años pertenecientes a 1.150
aulas de 14 comunidades. No sólo es el estudio más amplio realizado en España hasta la fecha -el
anterior del Defensor del Pueblo data de 1999 y sólo medía el acoso en la ESO- sino en toda Europa,
superando al realizado por una de las mayores autoridades en la materia, el sueco Dan Olweus,
quien examinó a 11.000 escolares en 2003.
Ya se decía en el 2005 que aproximadamente “uno de cada cuatro alumnos sufre
algún tipo de acoso escolar” (cfr. # 210 , de fecha 23-IX-2005).

2. Según el estudio “Juventud y Violencia”, de la Fundación Pfizer

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