Infanta Cristina, la inocentísima

Españoles, una fina, distinguida, educada, noble y enamorada infanta imputada de no sabemos cuántas cosas no puede ser más que inocente… inocentísima… superlativa y adjetivada sin más pleitesía que el prístino albor y albur de su rancio abolengo.

Cristina Federica Victoria Antonia de la Santísima Trinidad de Borbón y Grecia es fiel y leal, como no podía ser de otra manera, no sabemos si con España pero de seguro sí lo es con su marido, el honrado Duque de Palma, Don Iñaki Urdangarín Liebaert, y sus bolsillos, los de ellos y los de sus hijos, que son cuatro, los del matrimonio.

Sin embargo, queríamos informarle que Dios, en su infinita gracia, también nos otorgó a nosotros cinco sentidos y una cabeza para sentir, pensar y actuar… y por eso rogamos a las autoridades del Reino, por favor, que la declaren ya inocentísima por gracia divina y nos ahorren a todos este lamentable culebrón, este mero trámite.

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