El desierto de lo real

La barbarie del terrorismo acaba de dar otro paso histórico. La masacre coordinada en el corazón de París y Saint-Denis se realizó con la determinación de matar a tantos como fuera posible.

Francia nunca había experimentado este nivel de violencia. A diferencia de los ataques a Charlie Hebdo o el Hyper Cacher, que eran precisos en su ejecución, los ataques de la pasada noche son actos imprecisos pero coordinados en su simple crueldad. Estamos horrorizados ante la inmensidad de esta masacre, y la compasión por las víctimas es la reacción más humana e inmediata.

Es imposible desvincular estos ataques con los que tienen lugar en Oriente Medio y lo acaecido en los últimos días en Beirut y Sinjar porque, a pesar de todo, esto sigue lo escrito por el sirio español en el tratado de mil seiscientas páginas titulado دعوة المقاومة الإسلامية العالمية (Llamada a la Resistencia Global Islámica) que ha es algo así como la piedra angular del yihadismo actual.

Sin embargo, es frustrante ver cómo la información periodística continúa impulsando la teoría que Daesh y todos los que se han comprometido con ellos y todos sus admiradores actúan al unísono bajo un comando central. Esto era el caso de Al Qaeda, pero no de Daesh. Es probable que el Daesh haya cambiado de estrategia. En cualquier caso, el miedo irracional en Occidente a un todopoderoso Estado Islámico es un arma poderosísima.

La pregunta ya no es si volverán a atacar sino dónde y cuándo. Londres, dicen, Roma, Al-Andalus… El desierto de lo real llegó a Europa en los ataques del 11M de Madrid y a estas alturas parece claro que está aquí para quedarse.

Cuidado con la narrativa del miedo y de la intolerancia: Daesh no es el Islam. Según el Corán: “Quien matara a una persona fuera como si hubiera matado a toda la Humanidad. Y que quien salvara una vida, fuera como si hubiera salvado las vidas de toda la Humanidad” (5:32)

Y no se olviden de un aspecto que cualquier analista señalaría: la religión es solo un componente de todo esto pero no es, ni de lejos, el más importante. Aquí estamos hablando de otras cosas. Nada se explica sin la religión, pero tampoco se explica todo por ella. No hay un enemigo claro y definido. Tampoco es una situación enteramente nueva. Los orígenes son complejos; las responsabilidades, también. Su dimensión es aún desconocida pero, como en cualquier otra guerra, la propaganda y la estrategia, la información y la desinformación son partes fundamentales.

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3 comentarios sobre “El desierto de lo real

  1. Donde y cuando ocurrirá la próxima vez nos gustaría saberlo para no estar presentes. El objetivo puede ser implantar sistemas de seguridad que nos confinen a vivir en ciudades-prision suprimiendo libertades y derechos de los ciudadanos.

    1. Los libros predictivos solo se han equivocado en una cosa. Las máquinas, los robots, las nuevas tecnologías no han ayudado al hombre actual a trabajar menos horas y a distribuir mejor el trabajo. Al contrario, se mantiene en paro y sin proyecto de futuro a una gran parte de la población. Si que han ayudando a silenciar protestas y a conformar a la masa con lo que hay. ” Es lo que hay”. Nadie hace nada, nadie actúa, nadie lucha. A eso si que han contribuido las tecnologías. Todo el mundo sabe que tiene que asumir el sistema y su propia situación como mejor pueda. Sin luchar. Sin protestar. Sin exigir nada. Adormecimiento. Anestesia.

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