La nueva normalidad

La foto que ven sobre estas líneas está tomada en la confluencia entre la Sexta Avenida y la Calle 57, en Nueva York, a unos pasos del Carnegie Hall, de la Cámara de Comercio de Japón y del despacho de mi amigo Daniel. Apenas hace unos días supimos de los siete arrestados en Valencia, Alicante y Ceuta acusados de ser una célula logística del Daesh y de Jabhat al-Nusra que se suman a las casi cien detenciones en suelo español llevadas a cabo a lo largo del pasado año. Fíjense que esta violencia a la que nos enfrentamos no es lejana y tampoco distingue.

James Clapper, Director de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, alertó el pasado martes en su ‘Evaluación de la amenaza mundial de la Comunidad de Inteligencia de EE.UU.’ de la posibilidad de que Daesh atente en suelo americano en el presente año. Aquí tienen el informe completo:http://goo.gl/w5pN0z. El alto funcionario confirmó que Daesh ha tenido éxito en la fabricación y el despliegue de agentes químicos, mencionando específicamente el gas mostaza; también apuntó que Bashar al-Assad había utilizado cloro en las agresiones contra los grupos de la oposición desde 2014.

El asunto no es baladí pues si hablamos de armas químicas, hay que tener en cuenta que el abanico de este tipo de armamento es muy variado. Una cosa es disponer de un arma química casera y otra bien diferente disponer de grandes cantidades de armas químicas, con sus laboratorios, su logística de almacenamiento y transporte, con sus respectivos vectores de lanzamiento, algo que hoy es algo prácticamente imposible para Daesh, tal vez mañana. Tampoco parece factible el uso de la bomba atómica de los pobres, las armas biológicas, por su difícil manejo y porque necesitarían una vacuna contra esa arma biológica -y no parece que Daesh tenga esa capacidad a día de hoy, tal vez mañana.

La inestabilidad impredecible es la nueva normalidad y este presente hace que sea aún más difícil de columbrar las amenazas del futuro. Lo más abyecto y lo más perverso de esta violencia a la que nos enfrentamos es que no es lejana y no distingue: puede aparecer de cualquier forma, en cualquier momento y en cualquier lugar. Fíjense que, recientemente, el director del Instituto Español de Estudios Estratégicos, el general Miguel Ángel Ballesteros Martín, sostuvo en un coloquio organizado por la Asociación para la Defensa de los Valores de la Transición centrado en el análisis del fenómeno yihadista que Daesh está en condiciones de hacer un atentado más grande que el 11-S y que el suyo está entre los ejércitos mejor equipados del mundo. Añadió que España está un peldaño por debajo en cuanto a riesgo de sufrir un atentado respecto a otros países como Francia, Bélgica o Reino Unido por las lecciones aprendidas del 11M.

George Orwell, Michel Foucault, Noam Chomsky, Gérard de Villiers y tantos otros de mis escritores favoritos se quedaron cortos. El mundo de PRISM y la NSA es infinitamente peor al de DES y el NBS; el mundo de Evident X-Stream es infinitamente peor al de SITEL. Váyanse acostumbrando a no saber distinguir entre simulación y simulacro. Váyanse acostumbrando a que el orden es un espejismo del caos. La sociedad del capitalismo avanzado no es tan diferente al feudalismo medieval. Bienvenidos a la nueva normalidad.

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