El tiempo de las mariposas

El acto más revolucionario que podemos hacer en estos tiempos confusos es ser optimistas. ¿Se imaginan ustedes que los gusanos llamen “crisis” al nacimiento de las mariposas? Pues me da a mí que si aguzan los oídos algo así le dicen nuestros hermanos los gusanos. Y es que hay mucho de determinismo psicológico y cultural en nuestra perspectiva de las cosas y esto hace que muchas veces cualquier cambio se vea como una crisis cuando no lo es. Necesitamos ser optimistas para llegar a presenciar el nacimiento de las mariposas.

Normalmente ni elegimos nuestras creencias, ni nuestros valores y ni siquiera nuestras aspiraciones. Todo ello nos viene determinado durante nuestro proceso de condicionamiento. ¡Y fíjense que creemos tener las riendas de nuestra vida! Nuestra forma de comprender la vida, tomar decisiones y buscar logros está condicionada desde que nacemos por nuestro entorno y sus proyecciones. Ese es el angosto margen de la libertad.

Y la desvergüenza tiene un nombre. Empecemos por las entidades bancarias, los mercados, agencias de calificación, bancos mundiales y europeos, fondos de inversión, los gobiernos que permiten este desbarajuste. ¿Quién votó al FMI? ¿Dónde quedó el cuento de la democracia representativa? ¿Y qué me dicen de la libertad de expresión? Valtonyc y Pablo Hasel camino de la cárcel y Billy el Niño en la calle y sin perspectivas de dejarla. Hay titiriteros que han pasado más tiempo en la cárcel en este país que algunos senadores en su puesto de trabajo. ¿Y qué me dicen que en España solo uno de cada cinco condenados por corrupción esté en prisión? Una canción, un dibujo, un poema, un meme, un comentario en las redes sociales te pueden llevar a prisión; robar a manos llenas, eso ya lo dejamos en veremos… ¿Y a Marta Rovira cómo la calificamos de fugada o de exiliada?

Me veo un Estado digno de sus mitos y leyendas. Tomen por ejemplo el Cid. Mercenario y vasallo, Rodrigo Díaz de Vivar era además un pícaro. En el primer canto del poema, el del destierro, nos cuenta el juglar que al pasar por Burgos a los judíos Raquel y Vidas, abusando de su credulidad, les sacó 600 marcos en préstamo con la garantía de dos arcas selladas llenas de tesoros, pero que en realidad había llenado de arena. Los 600 marcos nunca se los pagó. Ahí tienen retratada a la España eterna, la del Cid, la del héroe, y la de los Urdangarines de hoy. Los países no cambian. Empecinados como las piedras, como las mesas, como las personas, por obstinación ontológica quieren seguir siendo lo que son. Usted quiere seguir siendo usted y yo yo.

Paquita la culona, la de los pantanos, la de las estatuas ecuestres, estaría orgullosa.

Finalmente, va a parecer que, en efecto, la esperanza es lo único que no podemos perder porque es lo único que nos va a quedar. ¿Y qué vamos a hacer? Nada, sobrevivir, como siempre. Por fin llegó la primavera y solo nos queda esperar pacientemente el tiempo de las mariposas.

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